DIAGNÓSTICO CONFIRMADO:
Sarcoma de Kaposi
CONDUCTA:
Con base en los hallazgos clínicos e histopatológicos, se diagnosticó sarcoma de Kaposi relacionado con VIH. A pesar de llegar a carga viral indetectable (<20 copias), el paciente presentaba una mala recuperación inmunológica (CD4 71 [4.2%], CD4/CD8 0.06). Ante la sospecha de falla terapéutica del
TAR por la ausencia de la recuperación inmunológica esperada tras su reinicio, se decide cambiar el esquema a Dolutegravir + Lamivudina + Tenofovir. Adicionalmente, se solicitó prueba de sangre oculta en heces y una radiografía de tórax con el propósito de descartar compromiso gastrointestinal y pulmonar, y realizar la estadificación pertinente.
DISCUSIÓN:
El sarcoma de Kaposi (SK) es un tumor de tejidos blandos asociado a la infección por el herpesvirus humano tipo 8 (HHV-8). Tras la infección de las células endoteliales, el HHV-8 activa la vía mTOR, alterando estas células, induciendo una mayor diferenciación mesenquimal y promoviendo una angiogénesis aberrante (1). De acuerdo a sus características epidemiológicas, el SK se presenta en cuatro formas distintas: clásica, africana endémica, asociada a trasplante de órganos y secundaria a VIH/SIDA, siendo esta última la correspondiente al caso de nuestro paciente. La historia natural de estas formas varía desde un curso indolente hasta variedades más agresivas y fatales (1,2).
El sarcoma de Kaposi (SK) asociado al SIDA es la forma más común en personas con VIH en los Estados Unidos, y su aparición señala la evolución de la infección a SIDA. Sin embargo, la mayor carga de esta enfermedad se concentra en países africanos con altas tasas de prevalencia de VIH. Por otro lado, en América, incluyendo Colombia, se ha documentado una disminución significativa de la incidencia, probablemente como resultado de la implementación de la terapia antirretroviral de alto impacto (TAR) (3). A pesar de que el sarcoma de kaposi sigue siendo una de las neoplasias malignas más comunes en pacientes con VIH, hoy en día, la evidencia ha demostrado que el inicio de TAR tiene un impacto en la disminución de la prevalencia e incidencia de esta entidad (4).
La presentación clínica es variable e incluye afectación cutánea y de mucosas, ganglios linfáticos, tracto gastrointestinal, pulmones, bazo e hígado (5). En el caso del SK asociado a SIDA las manifestaciones clínicas son mucho más agresivas, esto se atribuye al hecho de que la infección por VIH produce un aumento en la replicación del HHV-8. En el caso de pacientes que reciben terapia antirretroviral se puede presentar de forma menos agresiva (2). Para todas las formas clínicas se han descrito 3 estadios, inicialmente se presentan máculas eritematosas (fase macular), asintomáticas, que posteriormente se tornan violáceas evolucionando hacia placas (fase de placas) que posteriormente pueden transformarse en nódulos (fase nodular), estos últimos pueden ulcerarse, causar marcado linfedema e incluso invadir tejidos subyacentes. Estas etapas pueden presentarse simultáneamente en un mismo individuo (6).
El Grupo de Ensayos Clínicos sobre el SIDA (AIDS Clinical Trials Group, ACTG) propuso un sistema de estadificación en dos categorías para el sarcoma de Kaposi asociado al SIDA. En este sistema, la categoría T0 se aplica a los casos en los que el SK está limitado a la piel y los ganglios linfáticos, con una afectación oral leve. Por otro lado, la categoría T1 se utiliza cuando hay presencia de ulceraciones, edema significativo, lesiones nodulares en la cavidad oral o compromiso de órganos viscerales (2).
Respecto al tratamiento del sarcoma de Kaposi, el uso generalizado de la terapia antirretroviral (TAR)
ha resultado en una disminución notable de su incidencia en pacientes con VIH. Se ha observado que la razón de incidencia estandarizada (SIR) para el SK, en comparación con la población general, experimentó una reducción significativa tras la introducción y predominio de la TAR. La mejoría en los
recuentos de CD4 que sigue al inicio de la TAR puede inducir una regresión parcial de las lesiones de SK, lo que subraya la importancia de la inmunidad celular debilitada en su patogénesis (1,7).
CONCLUSIÓN:
Se presenta el caso de un paciente con infección por VIH de larga evolución que desarrolló un sarcoma de Kaposi (SK) con una presentación clínica atípica. Esta se caracterizó por linfedema y linforrea activa, así como por placas compuestas de múltiples quistes serohemáticos. Resulta relevante destacar que este cuadro surgió en un paciente bajo terapia antirretroviral (TAR), quien, no obstante, no experimentó una recuperación inmunológica satisfactoria. Este caso resalta la importancia del monitoreo inmunológico más allá de la supresión viral, así como el papel fundamental de la terapia antirretroviral no solo en la prevención, sino también en el manejo del SK.
REFERENCIAS:
Bishop BN, Lynch DT. Kaposi Sarcoma. In: StatPearls [Internet]. Treasure Island (FL): StatPearls Publishing; 2025 Jan-.
Radu O, Pantanowitz L. Kaposi sarcoma. Arch Pathol Lab Med. 2013 Feb;137(2):289-94. 3. Fu L, Tian T, Wang B, Lu Z, Gao Y, Sun Y, et al. Global patterns and trends in Kaposi sarcoma incidence: a population-based study. Lancet Glob Health. 2023 Oct;11(10):e1566-e1575. 4. Hoffmann C, Sabranski M, Esser S. HIV-Associated Kaposi's Sarcoma. Oncol Res Treat. 2017;40(3):94-8.
Requena C, Alsina M, Morgado-Carrasco D, Cruz J, Sanmartín O, Serra-Guillén C, et al. Kaposi Sarcoma and Cutaneous Angiosarcoma: Guidelines for Diagnosis and Treatment. Actas Dermosifiliogr (Engl Ed). 2018 Dec;109(10):878-87.
Moreno-López LM, Morales-Peña N, Peniche-Castellanos A, Mercadillo-Pérez P. Sarcoma de Kaposi asociado a SIDA: análisis clínico-patológico de 10 años en el Servicio de Dermatopatología del Hospital General de México. Rev Med Hosp Gen Mex. 2014 Abr;77(2):58-63.
Galanina N, Goodman AM, Cohen PR, Frampton GM, Kurzrock R. Successful Treatment of HIV Associated Kaposi Sarcoma with Immune Checkpoint Blockade. Cancer Immunol Res. 2018 Oct;6(10):1129-35.
María Paula Torres Langhammer - Residente de primer año de Dermatología, Universidad El Bosque Vanessa Barreto Castilla - Residente de primer año de Dermatología, Universidad El Bosque Dra. Adriana Motta Beltrán - Dermatóloga, Universidad El Bosque
Dr. Alexander Velandia Siabatto - Dermatólogo, Universidad El Bosque
Dra. Mariam Rolón Cadena - Dermatóloga Patóloga, Universidad El Bosque